“Llegaron con bolsas negras y las tiraron”
Por Daniel Roselli
En los oscuros años de la década del 70 sucedían hechos trágicos. Los militares uruguayos y argentinos secuestraban y ultimaban personas a las que luego hacían desaparecer. Está muy claro que hubo entierros clandestinos en todo el interior del país y Nueva Palmira no fue una isla. Aquí EL ECO recoge el testimonio de un hombre que cuando tenía 14 años estaba trabajando en el cementerio de Nueva Palmira y vio cómo dos personas depositaron “bolsas negras” que nunca supo qué contenían.
Junto a su papá Beto, Mario Callero no debía haber estado en aquella tardecita de invierno en los años 1972 o 1973. Eran albañiles, estaban trabajando en la construcción de nichos, cuando irrumpieron dos hombres muy bien vestidos con dos grandes bolsas negras y las arrojaron en los pozos que había en aquella época en el cementerio de Nueva Palmira, donde hoy fueron construidos nichos.
“Yo tenía unos 14 años, mi padre trabajaba en la construcción y siempre trabajaba en el cementerio; arreglaba los nichos, hacía los panteones, tumbas. Me acuerdo clarito que estaba sobre el sector viejo cuando entrás al cementerio a la derecha, por la entrada vieja*, donde está el tanque de agua”, señaló Mario Callero a EL ECO. Y ese día “estaba mi padre trabajando en una tumba y miro así y veo a dos personas que entraron con dos bolsas negras, y las tiraron”. “En aquella época en el cementerio era todo pozos, era todo maleza”.
Mario en aquellos años trabajaba con su padre y haciendo memoria, entrecerrando los ojos recuerda: “A nosotros no se nos acercaron, ellos tiraron, miraron, vieron que nosotros estábamos en la otra punta, estábamos agachados, mi viejo ni cuenta se dio… Ellos se fueron y nosotros tampoco fuimos a fijarnos qué habían tirado. Lo único que yo le dije cuando nos íbamos: ‘Viste viejo, entró esa gente que vino y tiró unas bolsas’ y él me respondió: ‘Esto se hace así, vienen y tiran”.
Cuando Mario salió con su padre del cementerio, no vio nada ni tampoco supo más de ello. Lo único que le quedó en la memoria fue que las personas que tiraron las bolsas “estaban muy bien vestidas, de negro”.
Ignacio Errandonea, integrante de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, afirmó en entrevista a Radio El Espectador en enero de este año que “las desapariciones en Uruguay comienzan antes de la dictadura”.
“En el año 72 hay desaparecidos. Nosotros decimos que las desapariciones, por los datos que tenemos, por las fechas de desapariciones, comenzaron antes de la dictadura. Hay desaparecidos que desaparecieron teóricamente en democracia”, afirmó Ignacio Errandonea, de Familiares de Detenidos Desaparecidos.
Por último, y crece con más fuerza, la certidumbre que más allá de los límites de Montevideo, los militares enterraban los restos de presos políticos y que aún hoy tienen el rótulo de “desaparecidos”.
El hecho
Para Mario Callero este hecho quedó en el baúl de los recuerdos. Pasaron muchos años para que saliera a la luz, y lo que plantea son interrogantes, pero con una afirmación contundente: A un cementerio no se va a tirar cualquier deshecho, sino que son restos humanos. Y la pregunta es ¿cuántas veces habrán venido personas a depositar bolsas negras?
EL ECO también consultó personas que por muchos años han trabajado en el cementerio de Nueva Palmira. Uno de ellos se molestó con el testimonio que brinda Mario Callero. Y negó rotundamente que “haya algo. La gente se confunde porque una vez vinieron militares a enterrar unos familiares de ellos. O porque dicen que hay unas tumbas NN, pero son algunos que se les perdió la chapa”.
Pero además, el extinto secretario de la Junta Local de Nueva Palmira, Alfredo Viviano, afirmaba en sesiones de la Junta Local en el período 1985 – 1990 -EL ECO fue testigo de ello- que en el cementerio de esta ciudad hubo enterramientos clandestinos. “Viviano decía que a él no le informaban oficialmente, ni que venían con cajones, sino que venían militares, sin comunicación oficial, sin trámites y enterraban así nomás, en forma precaria”, señaló también a EL ECO un edil local de ese período que escuchó las afirmaciones de Alfredo Viviano.
Por qué puede ser
El testimonio de Mario Callero puede revelar pruebas de tumbas ilegales en Nueva Palmira o quizás no vaya más allá de una historia anecdótica. Pero hay una realidad: Esta ciudad estuvo rodeada de hechos trágicos, del pasaje de cuerpos asesinados por militares, ya sean argentinos o uruguayos.
En aviones
En el relato que José Pepito Pereyra, El Oriental, le realizó a Carlos Ma. Domínguez en el libro Escritos en el Agua, resume cómo los aviones argentinos tiraban cuerpos frente a las costas palmirenses del lado argentino:
“Venían los aviones y había que esperar que tiraran los bultos y después cruzar, a veces tapados con ramas para que no nos vieran. Y también tiraban de día, a cualquier hora, con helicópteros, no tenían horario”.
“En el Bravo tiraban de día. El helicóptero abría las compuertas y largaba bultos al agua. Y usted iba a mirar y eran tipos envueltos en las bolsas, atados con alambres. Desnudos en las bolsas o envueltos en esas frazadas de las cárceles”.
“Nosotros atravesábamos la isla, armando trampas, y dos por tres hallábamos un viejo, ahí, que lo habían tirado. Estaba el esqueleto. ¿Y qué? ¿Íbamos a ir a avisarle a alguien? Nos cagaban a palo a nosotros”.
“Los tiraban donde cayera, y el agua, después, los traía. Usted sabe que el río ahora puede estar bajando, pero esta noche, si hay luna llena, puede pegar un repunte de dos metros, en un rato. Y al otro día aparece un viejo ahí, al lado, donde está usted…”
“Nosotros encontrábamos cuerpos frescos, bien frescos, y no tenían golpes. Los revisábamos, los dábamos vuelta, y no tenían herida de bala ni grandes magulladuras. Y había gente que los buscaba a ver si traían dientes de oro y sacárselos”.
En lancha
“Me llamó la atención una alfombra arrollada que bajaban entre dos personas, como de 1.80 de largo; a mí me pareció que en esa alfombra arrollada traían a una persona. Vimos que los encapuchados eran una cinco personas”, testimonio de un ex marinero de la Prefectura de Nueva Palmira que dio su testimonio ante el juez Luis Charles sobre los traslados clandestinos en lancha de presos políticos uruguayos que estaban encarcelados en Argentina.
Este testimonio, junto al de Rudi Véliz, fue fundamental para que el ex dictador Gregorio Goyo Alvarez fuera procesado con prisión por delitos de secuestros y homicidio por la Justicia uruguaya.
En Rivera la nuera de Gelman
Cada vez y con más certeza aparecen más signos de que existen restos de desaparecidos en el interior del país. Ahora la Justicia tiene un informe elaborado por el antropólogo Horacio Solla, donde se identifica con un 90% de certeza, que un cráneo encontrado en el cementerio de la localidad de Vichadero (en Rivera), pertenece a María Claudia García de Gelman.
La pericia fue entregada el mes pasado al juzgado que investiga la desaparición de la nuera del poeta argentino Juan Gelman, trasladada embarazada en 1976 a Montevideo, donde dio a luz en una unidad militar y luego fue asesinada.
Solla realizó un trabajo de comparación entre el cráneo y las fotografías de la mujer desaparecida.
Ahora se espera que el fiscal del caso Luis Bajac disponga la realización de exámenes de ADN para ratificar el hallazgo.