La memoria no caduca

Posted Noviembre 2, 2009 by Daniel Roselli
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Por Daniel Roselli

A pesar de la tristeza, del dolor, porque el domingo pasado perdimos la oportunidad de correr las cortinas de la impunidad, de conocer el pasado, que no festejen los uniformados culpables ni los civiles cómplices, porque nunca caerá la búsqueda de la verdad, de saber dónde están los restos de los desaparecidos.
El egoísmo y la individualidad hoy pesa mucho en nuestros días. Mientras lanzamos al viento los reclamos de seguridad y cárcel para los chorros, y le ponemos doble cerradura a nuestras puertas, no queremos saber qué pasó en aquellos días donde podías ir preso por pensar, por hablar o por levantar la mano. Que no sólo te robaban el dinero o el celular, sino que además (además) te llevaban la vida.
Fueron tiempos oscuros, con delincuentes que te robaban la vida y la alegría, días de violencia y autoritarismo. A la vida primero te la destruían a golpes, mediante picanas y cachiporras. Luego te la encerraban y luego hacían desaparecer el cuerpo del delito (que era un ser humano sin vida) o un niño que se lo entregaban a familias que estaban vinculadas con militares.
Por todo lo que pasó y lo que podría pasar en el futuro, es que era fundamental que el domingo pasado la ley de caducidad hubiera sido anulada. El reloj de cada uno es el reloj de cada uno, pero no quita que me diera vergüenza ver los canales de televisión argentinos difundiendo que los uruguayos no anulamos la ley de caducidad, que hubo montevideanos que festejaron la no anulación de la ley de impunidad y que votó y fue mayoría la frase “no me importa porque pasó hace muchos años”.
El ex presidente Julio Ma. Sanguinetti dijo satisfecho que los uruguayos habíamos ratificado. Se equivoca el ex líder colorado, porque el 48 % de los uruguayos votamos para anular la ley de caducidad, y en el desglose de quienes no lo hicieron, la mayoría es la lamentable indiferencia ciudadana, pero nunca la complicidad que tuvo Sanguinetti antes, durante y después de sus dos mandatos, con los militares que encarcelaron a miles y secuestraron y desaparecieron a cientos de uruguayos.
Los delitos de lesa humanidad, significa que son delitos contra la humanidad. Y esta ley de caducidad que no los toca, que dice que el Estado renuncia a juzgar a esos delitos, va a ser una desaparecida. Como los que ella ignora, será una desaparecida caducidad y los que hoy están en la sombras florecerán. Surgirán, porque a pesar del miedo y la confabulación del voto amarillo de 1989 y la indiferencia de no colocar la papeleta en el sobre de 2009, los desaparecidos y sus verdugos, los niños secuestrados y sus captores, forman parte de la historia uruguaya que no podrán esconder por más tiempo.
Porque la ley no fue anulada no quiere decir que no sea indigna ni cruel. Nuevamente las palabras de inconstitucionalidad, de ilegal o inhumana se escucharán en la radio. Hasta que no sepamos la verdad, hasta que no les saquemos el rótulo a los desaparecidos y se conviertan en hombres y mujeres asesinados, hasta que no sepamos dónde y cómo los mataron, siempre habrá una voz, que se escuchará suave o fuerte, pero tozudamente dirá verdad y justicia.

La historia viene con Gelman y Roslik

Posted Junio 16, 2009 by Daniel Roselli
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Para anular la ley de caducidad

Por Daniel Roselli
Con la presencia de Macarena Gelman y Valery Roslik, dos hijos de asesinados por los militares uruguayos, nuevamente se agita la verdad para resquebrajar los pilares de la impunidad. Ellos están en Nueva Palmira para apoyar la campaña para anular la ley de caducidad.
“Dejá Negro, eso pasó hace 30 años, ya está”, me dijo un amigo en una noche de charla en la cantina del Club Palmirense. “Porque no te pasó a vos. Y para que esto tenga un final real, se tiene que saber qué pasó, cómo pasó y quiénes son los responsables de los homicidios, los secuestros y las torturas. Hasta que eso no suceda, siempre habrá alguien reclamando justicia”.
Además para la historia treinta años no son nada, y aunque intentan borrar los hechos, crear una amnesia generalizada o el discurso poderoso es tacharnos de anticuados porque creemos que se debe saber la verdad, aún así se abren ventanas que permiten ver un pasado que late y reclama.
Y esa historia tiene testimonios y testigos vivos y muertos. Ellos son los que mantienen viva esa necesidad inquebrantable de saber dónde están las personas que se convirtieron en desaparecidos. Primero saber y ver dónde están los restos de personas que fueron ejecutadas porque militaban y soñaban por una vida distinta. Saber dónde fueron a parar sus restos, qué les pasó realmente es muy, pero muy necesario.
Los militares criminales. Son toda una historia (genocida), que están escudados en el anonimato y en la impunidad. Se debe saber quiénes fueron esos hombres con galones o no, que ordenaron y ejecutaron las picanas, los submarinos, los asesinatos… No es posible como país mirar para otro lado cuando responsables de tanta atrocidad junta, se jactan y recuerdan irónicamente lo que hicieron.
Esa ley llamada de caducidad, fue hija de la complicidad y del temor de políticos como Julio Ma. Sanguinetti o Jorge Batlle; también nació por el temor y la desinformación de los uruguayos. Fue tanto el miedo que se sembró, que nació en cualquier suelo de cualquier casa. Pero ni el discurso más conservador puede decir que haya cerrado las heridas y además esa ley es un fracaso en sí misma, porque ampara a los militares y policías que cometieron las atrocidades, pero también ordena investigar y descubrir dónde están los desaparecidos. Y esto no se ha cumplido, pues se han encontrado casi todos los bebés secuestrados de otrora y jóvenes de hoy, pero se cuentan por decenas las personas desaparecidas. Mientras tanto, los militares dan pistas falsas al gobierno, que remueve y remueve tierra por doquier.

La Ley
Para saber hacia dónde vamos, es necesario también saber de dónde venimos. Y saber lo que pasó, por ejemplo saber en qué contexto se aprobó la ley de caducidad, de la que tanto se vanaglorian políticos y militares.
En el año 1986, la máxima autoridad judicial dictaminó que la justicia común era competente para actuar en todos los delitos de lessa humanidad cometidos por militares y policías. De inmediato, la Justicia retomó el estudio de los casos y se comenzaron a realizar las primeras citaciones a los implicados. Ante ello, con prepotencia y amenazando el comandante del Ejército de entonces, general Hugo Medina, declaró que las mismas estaban en un cajón de su despacho y no saldrían de allí, con lo que se colocaba claramente en una posición de desacato a las decisiones del Poder Judicial. También creó una ola de miedo por todo el país, con el sustento de los sectores de derecha más reaccionarios.
La ley se aprobó el 22 de diciembre de 1986 antes que los militares estuvieran en desacato. El país vivía momentos de presión, y eso se trasladó al año 1989, cuando se votó por el referéndum entre el voto amarillo y el voto verde. Allí no sólo se amenazaba militarmente, si no también se decía que “si no votás amarillo perdés la jubilación”, “te quedás sin trabajo”, “el voto verde es de los tupamaros”, etcétera, etcétera.
Pero hay otra realidad, de la que siempre se habla, de todas las tiendas políticas, del “glorioso voto” del NO en el plebiscito del año 1980. Allí los militares propusieron una reforma constitucional que los perpetuaba en el poder. Allí el pueblo les dijo que no (un resultado contra todos los pronósticos) que se marcó en la vida política.
Pero qué hubiera pasado si hubiera triunfado el SI, los políticos hubieran aceptado la inconstitucionalidad lograda por los militares en base al miedo y a las amenazas. Seguramente no, entonces por qué ahora no tocan la ley de caducidad.
Los argumentos del plebiscito de 1980 al de 1989 fueron iguales. El temor, el abuso, la presión y la impunidad. Ambos votos son una misma cosa: El SI y el voto amarillo fueron lo mismo. Y el primero perdió porque hubo líderes de partidos políticos tradicionales que no lo apoyaron y sí lo hicieron en el voto amarillo. En la cantidad de votos está la diferencia. Mientras que la posición política, los valores éticos, de justicia y democráticos, son los mismos del NO a los militares y del voto verde a favor de la Justicia.
Hasta las números de ambos plebiscitos, aunque invertidos, son parecidos: Plebiscito* de 1980 57,2 para el NO y 42,7 para el SI. Referéndum DE 1989: 57 % para el voto amarillo y el 43 % para el voto verde.

Ahora es el momento
No aparece parlamentario alguno que plantee la anulación de la ley de caducidad. Y sin embargo, con la mayoría en las cámaras, el Frente Amplio solo podría anular la ley de caducidad. Según sus propios dichos, el FA nació en defensa de la justicia, la democracia y una sociedad sin brechas entre la riqueza y la indigencia. Hoy anulando la ley ese Frente Amplio podría tomar esos valores, y no aparecer pateando la pelota, como si dentro de dos años no existiera la misma realidad de hoy. Porque mientras permanezca la ley de caducidad Uruguay está en falta ante los organismos internacionales de derechos humanos y no cumple con aquel viejo dicho hoy tan en desuso: que todos somos iguales ante la ley.

*En favor del NO se expresó ese día una mayoría contundente: 57,2%, contra un 42,7% que se manifestó por el «SI». En términos de votos, la primera alternativa lograría una apreciable ventaja de 238.058 sufragios (945.176 ciudadanos lo hicieron por el «NO» y 707.118 apoyaron el «SI»). La oposición a la reforma constitucional obtuvo la victoria en once departamentos (Montevideo, Canelones, Maldonado, Cerro Largo, Salto, Paysandú, Río Negro, Colonia, San José, Florida y Durazno) mientras que el «SI» triunfó en ocho (Rocha, Treinta y Tres, Rivera, Artigas, Soriano, Flores, Lavalleja y Tacuarembó). La votación transcurrió con absoluta normalidad, destacándose un alto nivel de participación: 86,8% del total de habilitados para votar (1.944.951

Historia en el cementerio de Nueva Palmira en la década del 70

Posted Junio 16, 2009 by Daniel Roselli
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“Llegaron con bolsas negras y las tiraron”
Por Daniel Roselli
En los oscuros años de la década del 70 sucedían hechos trágicos. Los militares uruguayos y argentinos secuestraban y ultimaban personas a las que luego hacían desaparecer. Está muy claro que hubo entierros clandestinos en todo el interior del país y Nueva Palmira no fue una isla. Aquí EL ECO recoge el testimonio de un hombre que cuando tenía 14 años estaba trabajando en el cementerio de Nueva Palmira y vio cómo dos personas depositaron “bolsas negras” que nunca supo qué contenían.
Junto a su papá Beto, Mario Callero no debía haber estado en aquella tardecita de invierno en los años 1972 o 1973. Eran albañiles, estaban trabajando en la construcción de nichos, cuando irrumpieron dos hombres muy bien vestidos con dos grandes bolsas negras y las arrojaron en los pozos que había en aquella época en el cementerio de Nueva Palmira, donde hoy fueron construidos nichos.
“Yo tenía unos 14 años, mi padre trabajaba en la construcción y siempre trabajaba en el cementerio; arreglaba los nichos, hacía los panteones, tumbas. Me acuerdo clarito que estaba sobre el sector viejo cuando entrás al cementerio a la derecha, por la entrada vieja*, donde está el tanque de agua”, señaló Mario Callero a EL ECO. Y ese día “estaba mi padre trabajando en una tumba y miro así y veo a dos personas que entraron con dos bolsas negras, y las tiraron”. “En aquella época en el cementerio era todo pozos, era todo maleza”.
Mario en aquellos años trabajaba con su padre y haciendo memoria, entrecerrando los ojos recuerda: “A nosotros no se nos acercaron, ellos tiraron, miraron, vieron que nosotros estábamos en la otra punta, estábamos agachados, mi viejo ni cuenta se dio… Ellos se fueron y nosotros tampoco fuimos a fijarnos qué habían tirado. Lo único que yo le dije cuando nos íbamos: ‘Viste viejo, entró esa gente que vino y tiró unas bolsas’ y él me respondió: ‘Esto se hace así, vienen y tiran”.
Cuando Mario salió con su padre del cementerio, no vio nada ni tampoco supo más de ello. Lo único que le quedó en la memoria fue que las personas que tiraron las bolsas “estaban muy bien vestidas, de negro”.
Ignacio Errandonea, integrante de la Asociación de Familiares de Detenidos Desaparecidos, afirmó en entrevista a Radio El Espectador en enero de este año que “las desapariciones en Uruguay comienzan antes de la dictadura”.
“En el año 72 hay desaparecidos. Nosotros decimos que las desapariciones, por los datos que tenemos, por las fechas de desapariciones, comenzaron antes de la dictadura. Hay desaparecidos que desaparecieron teóricamente en democracia”, afirmó Ignacio Errandonea, de Familiares de Detenidos Desaparecidos.
Por último, y crece con más fuerza, la certidumbre que más allá de los límites de Montevideo, los militares enterraban los restos de presos políticos y que aún hoy tienen el rótulo de “desaparecidos”.

El hecho
Para Mario Callero este hecho quedó en el baúl de los recuerdos. Pasaron muchos años para que saliera a la luz, y lo que plantea son interrogantes, pero con una afirmación contundente: A un cementerio no se va a tirar cualquier deshecho, sino que son restos humanos. Y la pregunta es ¿cuántas veces habrán venido personas a depositar bolsas negras?
EL ECO también consultó personas que por muchos años han trabajado en el cementerio de Nueva Palmira. Uno de ellos se molestó con el testimonio que brinda Mario Callero. Y negó rotundamente que “haya algo. La gente se confunde porque una vez vinieron militares a enterrar unos familiares de ellos. O porque dicen que hay unas tumbas NN, pero son algunos que se les perdió la chapa”.
Pero además, el extinto secretario de la Junta Local de Nueva Palmira, Alfredo Viviano, afirmaba en sesiones de la Junta Local en el período 1985 – 1990 -EL ECO fue testigo de ello- que en el cementerio de esta ciudad hubo enterramientos clandestinos. “Viviano decía que a él no le informaban oficialmente, ni que venían con cajones, sino que venían militares, sin comunicación oficial, sin trámites y enterraban así nomás, en forma precaria”, señaló también a EL ECO un edil local de ese período que escuchó las afirmaciones de Alfredo Viviano.

Por qué puede ser
El testimonio de Mario Callero puede revelar pruebas de tumbas ilegales en Nueva Palmira o quizás no vaya más allá de una historia anecdótica. Pero hay una realidad: Esta ciudad estuvo rodeada de hechos trágicos, del pasaje de cuerpos asesinados por militares, ya sean argentinos o uruguayos.

En aviones
En el relato que José Pepito Pereyra, El Oriental, le realizó a Carlos Ma. Domínguez en el libro Escritos en el Agua, resume cómo los aviones argentinos tiraban cuerpos frente a las costas palmirenses del lado argentino:
“Venían los aviones y había que esperar que tiraran los bultos y después cruzar, a veces tapados con ramas para que no nos vieran. Y también tiraban de día, a cualquier hora, con helicópteros, no tenían horario”.
“En el Bravo tiraban de día. El helicóptero abría las compuertas y largaba bultos al agua. Y usted iba a mirar y eran tipos envueltos en las bolsas, atados con alambres. Desnudos en las bolsas o envueltos en esas frazadas de las cárceles”.
“Nosotros atravesábamos la isla, armando trampas, y dos por tres hallábamos un viejo, ahí, que lo habían tirado. Estaba el esqueleto. ¿Y qué? ¿Íbamos a ir a avisarle a alguien? Nos cagaban a palo a nosotros”.
“Los tiraban donde cayera, y el agua, después, los traía. Usted sabe que el río ahora puede estar bajando, pero esta noche, si hay luna llena, puede pegar un repunte de dos metros, en un rato. Y al otro día aparece un viejo ahí, al lado, donde está usted…”
“Nosotros encontrábamos cuerpos frescos, bien frescos, y no tenían golpes. Los revisábamos, los dábamos vuelta, y no tenían herida de bala ni grandes magulladuras. Y había gente que los buscaba a ver si traían dientes de oro y sacárselos”.

En lancha
“Me llamó la atención una alfombra arrollada que bajaban entre dos personas, como de 1.80 de largo; a mí me pareció que en esa alfombra arrollada traían a una persona. Vimos que los encapuchados eran una cinco personas”, testimonio de un ex marinero de la Prefectura de Nueva Palmira que dio su testimonio ante el juez Luis Charles sobre los traslados clandestinos en lancha de presos políticos uruguayos que estaban encarcelados en Argentina.
Este testimonio, junto al de Rudi Véliz, fue fundamental para que el ex dictador Gregorio Goyo Alvarez fuera procesado con prisión por delitos de secuestros y homicidio por la Justicia uruguaya.

En Rivera la nuera de Gelman
Cada vez y con más certeza aparecen más signos de que existen restos de desaparecidos en el interior del país. Ahora la Justicia tiene un informe elaborado por el antropólogo Horacio Solla, donde se identifica con un 90% de certeza, que un cráneo encontrado en el cementerio de la localidad de Vichadero (en Rivera), pertenece a María Claudia García de Gelman.
La pericia fue entregada el mes pasado al juzgado que investiga la desaparición de la nuera del poeta argentino Juan Gelman, trasladada embarazada en 1976 a Montevideo, donde dio a luz en una unidad militar y luego fue asesinada.
Solla realizó un trabajo de comparación entre el cráneo y las fotografías de la mujer desaparecida.
Ahora se espera que el fiscal del caso Luis Bajac disponga la realización de exámenes de ADN para ratificar el hallazgo.

Agua del Río Uruguay frente a Nueva Palmira

Posted Junio 16, 2009 by Daniel Roselli
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¿Mirando con lupa?
Por Daniel Roselli
La sociedad palmirense mira de reojo todo lo que sucede con el Río Uruguay, fuente de su agua potable. La OSE afirma categóricamente que la calidad del agua es buena. Pero esta semana cuatro trabajadores sostuvieron a EL ECO que vieron derramar agua de limpieza de bodegas al río desde un buque que estaba amarrado al muelle oficial de Nueva Palmira. Por otro lado las autoridades locales aseguran que ese agua fue depositada en los tanques del buque.
Hoy sábado se celebra el Día del Agua en las Américas. “El Día Interamericano del Agua se celebra el primer sábado de octubre de cada año y tiene como principal objetivo el sensibilizar a la población en cuanto a la importancia de conservar el recurso natural agua. También es su propósito llamar la atención sobre los problemas relacionados con el abastecimiento del recurso, creando conciencia sobre su importancia.
En nuestro país, la sensibilización de la ciudadanía respecto a la necesidad de conservar y hacer un buen uso racional de nuestros recursos hídricos ha sido objeto de especial atención por parte del Gobierno, principalmente a partir de la Reforma Constitucional plebiscitada en octubre de 2004, la cuál reconoce como derechos humanos fundamentales el acceso al agua potable y al saneamiento”.
La creación del Día Interamericano del Agua fue promovida por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria (AIDIS) y la Asociación Caribeña de Agua y Aguas Residuales (CWWA), y se celebra desde el año 1992.
Aquí no estamos ajenos. La calidad del Río Uruguay por ser la fuente de agua potable, es muy importante para los palmirenses. De allí proviene el consumo diario. Por otro lado existe –sin duda- el sentimiento en la ciudad que el gobierno no cuestionará proyecto industrial o portuario u operación portuaria alguna que signifiquen inversiones, aunque pueda poner en riesgo la calidad del agua del Río Uruguay. Además ha quedado demostrado que los tripulantes de buques han causado desmanes en la ciudad (por ejemplo el robo y destrozo del auto de Walter Gallo el 2 de noviembre de 1994 o el robo al vehículo de Franco Frascheri el 5 de julio de 2008) y todo se oculta. Nada puede empañar la imagen portuaria y de las agencias marítimas u operadores portuarios. Y sino basta con preguntarle a los trabajadores de Río Estiba las presiones que recibieron porque estaba en la mira la celulosa de Botnia.
Por ello la población está alerta.
Esta semana, el miércoles concretamente, el grupo de vecinos palmirenses en defensa del agua, entregaban en la presidencia de la República las firmas reunidas en la ciudad reclamando mayores controles y la carpeta con toda la documentación y cartas que fueron elevadas al directorio de OSE y al Ministerio de Salud Pública. “Nosotros reclamamos mayores controles, mayor seguridad, que OSE nos dijo que lo iba a hacer y no lo hizo. Lo único que hace es respondernos que está todo bien, pero no realiza lo estudios que nosotros pedimos”, señaló una integrante del grupo a EL ECO.
Ella se refiere a la última respuesta que les envió el directorio de OSE que en un párrafo expresa lo siguiente: “Corresponde señalar en primera instancia que NO existe ningún problema detectado en cuanto a la potabilidad del agua distribuida por OSE a la población de Nueva Palmira”. Y más adelante expresa: “OSE informó nuevamente que se garantizaba la potabilidad del agua distribuida a la población y aportó los resultados requeridos por los propios vecinos, de los análisis de rutina realizados en muestras de agua potabilizada desde el 1º/I/08 a esa fecha”.

Testimonios
Cuatro trabajadores portuarios aseguran que el agua y desperdicios de la limpieza de bodegas del buque Caledonia que tenían fertilizantes fueron directamente al Río Uruguay. Mientras que lo niegan totalmente el capitán de puertos, Flavio Castro, el representante de la agencia Christophersen, Julio Rodríguez y el prefecto de Nueva Palmira, Eduardo Villalba.
El buque Caledonia de bandera malta, proveniente de Israel descargó para ADM 7.000 toneladas de fertilizante que se depositaron en la empresa Cargil, en los depósitos de la ex Barraca Bianchi, sito en Chile y La Paz. El buque fue asistido por la agencia marítima Schandy S.A., estuvo amarrado al muelle oficial los días martes, miércoles y jueves. Al otro día, el viernes, cargó 25.000 toneladas de maíz paraguayo en Corporación Navíos.

La limpieza
Fuentes extraoficiales dijeron a EL ECO que la limpieza se realizó “cuando el buque estaba amarrado al muelle oficial. Fue así, no tengas duda”. Y agregaron, “sabes por qué lo decimos, por la disposición de las puertas de las bodegas. Las limpiaron y tiraron el agua directamente, del lado del río, no del muelle”.
También indicaron a EL ECO que el buque estaba amarrado al muelle oficial, “y directamente pasó para Navíos, no fue a rada siquiera”.
Y las irregularidades con el agua de lastre y sentina son comunes para los trabajadores portuarios, “para nosotros ver que tiran agua salada, es cosa de todos los días”, señalaron trabajadores que prefirieron no darse a conocer públicamente.
También señalaron que el agua de lastre que derraman en los puertos palmirenses, tiene “mucho óxido, no es que la cargaron hace poco, viene de muy lejos”. Y con alarma señaló, “si vieran como sale el agua de los barcos”.

Palabras oficiales
Flavio Castro, capitán de puertos de Nueva Palmira, dijo a EL ECO que “es un tema del prefecto y de Christophersen, nosotros en el tema del agua no tenemos injerencia. Y acá tengo el procedimiento del prefecto y el procedimiento que se hizo es el correcto”.
Preguntado si hubo derrame del agua, Castro dijo que “no, no, eso fue para tanque. Está la firma del capitán (del buque) en una declaración de jurada que se depositó en el tanque. Lo que yo evalúo es que hay manija para darle un poco de color político. Viene por ese lado”.
Mientras que Julio Rodríguez, representante de la agencia marítima Christophersen, señaló que “se siguieron los parámetros que están previstos por la ANP y Prefectura. Se dio el aviso, no se tiró absolutamente nada al agua, lo constató Prefectura. Sólo eso. El agua se mandó a un tanque de slot, a una sentina como le decimos aquí”.
El prefecto de Nueva Palmira, Eduardo Villalba, ratificó a EL ECO que el agua de la limpieza de bodegas se depositó en tanques para luego ser tirada al mar. “El buque a solicitud de la agencia marítima o armador, planteó la limpieza de bodegas. Porque tenía fertilizantes y luego iba a cargar granos. El agua de la limpieza permanece en el buque por resolución de la Organización Marítima Internacional hasta que traspase las 200 millas de la costa. Por lo tanto ese líquido se volcaba en altamar. Eso fue lo que pasó”.

Bolivia

Posted Junio 16, 2009 by Daniel Roselli
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Por Daniel Roselli

La República de Bolivia, país de grandes desigualdades, con una mayoría de ciudadanos nativos muy pobres, con generación en generación de pobreza que viene desde los españoles, tiene una luz de esperanza llamada Evo Morales. Hoy apuestan a derribarlo.
Este presidente indio y su país son hoy quienes enfrentan al imperialismo, al poder económico, a los poderosos empresarios, que se disfrazan en reclamos de independencia provinciales.
Hoy Evo Morales es Artigas traicionado por el poder de Buenos Aires. Bolivia es hoy el símbolo de América conquistada antes por los españoles y Bolivia es hoy el símbolo de América del Sur conquistada por Estados Unidos y su CIA y sus empresas y capitales multinacionales.
A qué oligarca boliviano o a qué capital norteamericano le puede importar la vida de los indios bolivianos. Ellos los desprecian. Pero sí les interesa, y no desprecian, las riquezas que existen en el suelo boliviano.
Los países poderosos que representan a empresarios y financistas multinacionales, ven con muy buenos ojos los planes asistencialistas que impulsan los gobiernos tercermundistas, que aplican políticas pobres para pobres; plan trabajar en Argentina, plan de emergencia de Uruguay, tú puedes en México, o fome cero (hambre cero) de Brasil. Los poderosos observan satisfechos estos tranquilizantes.
Lo que no soportan es que toquen sus intereses, como hizo con el gas el presidente Evo Morales. Esa es la razón (ver páginas 2 y 3 de Carmelo).
El gas natural es uno de los últimos recursos económicos que le quedan al país. Todo lo demás, desde la plata al estaño, ya fue explotado, en primer lugar por los conquistadores españoles y más tarde por empresas transnacionales que dejaron al país más empobrecido que antes. Todo ello con la indiferencia del mundo.
Hoy por suerte los tiempos han cambiado. Los presidentes de América del Sur respaldan a Evo Morales. Ya no es tan fácil una Guerra de la Triple Alianza, como cuando Brasil, Argentina y Uruguay arrasaron al Paraguay. Los tiempos han cambiado, aunque los imperios siguen teniendo súbditos, como los gobernadores provinciales de Bolivia o las cadenas de radio, televisión y prensa poderosos. Por ejemplo, en su página web Radio Espectador titulaba “Evo detuvo a gobernador de Pando y divide más a Bolivia”. Y en letra negrita explicaba que “a pesar del compromiso de diálogo asumido este lunes ante los presidentes de la Unasur, Evo Morales arrestó hoy al prefecto opositor Leopoldo Fernández. Se agrava la crisis en el país del altiplano”. Y después casi sin importancia informaba que “el gobernador del distrito amazónico de Pando, bajo estado de sitio por la ola de violencia política en Bolivia, fue detenido por efectivos militares acusado de haber ordenado la muerte de varios campesinos oficialistas. El propio presidente de Bolivia, Evo Morales, confirmó este mediodía la detención del prefecto Leopoldo Fernández”.

La masacre de Pando
Las cadenas de televisión y radio no informan sobre cadáveres en los fondos de los ríos. Bolivianos pobres que fueron ejecutados.
Jueves 11. “Los muertos suman y suman. Como si se tratara de animales asesinados se van encontrando cuerpos en medio de la selva o en las riberas de los ríos. Varios llevan señales de una cruel tortura, otros fueron disparados a mansalva, algunos tienen una cinta del mismo color en la mano derecha, aún existen desaparecidos. Es la masacre de Porvenir, Pando, en el norte de Bolivia”. Tomado del Servicio Informativo Alai-amlatina
“A las dos de la mañana nosotros no teníamos armas, el otro grupo tenía bombas, dinamita y nos lanzaron, nosotros estábamos regresando a Puerto Rico, nos siguieron dos kilómetros y ahí utilizaron armas de fuego, nos paramos en una pampa. Después nos encontraron en Porvenir, no podíamos avanzar, tenían ametralladoras, armas nuevas y mis compañeros escaparon por el monte, caían al río y ahí les daban el tiro. Debe haber 100 heridos y muertos. Había gente embarazada, había niños y niñas que fueron masacrados, cuando cruzaban el río para escapar les lanzaron tiros y las compañeras están ahí en el río, muertas dos señoras y otras dos heridas que estaban a punto de abortar”, es el relato de una dirigente indígena que fue testigo de la masacre. Tomado del Servicio Informativo Alai-amlatina.
Con una organización social extremadamente estratificada y un horizonte estatal frágil el transcurrir de su historia estuvo marcada por la exclusión y masacre. Los pueblos originarios nunca dejaron de manifestar sus anhelos de libertad, como lo prueban las innumerables sublevaciones, tanto las que culminaron con el gran alzamiento de 1780, como también las que se realizaron contra las haciendas, durante la República. Algunas de estas sublevaciones indígenas y campesinas tuvieron una magnitud enorme no sólo por el esfuerzo de la movilización y la tragedia que representó la masacre sino por la memoria y la herencia emancipatoria transmitida de generación en generación. Las de 1874 y 1899, tanto en las tierras altas como en las tierras bajas del país, ya en el siglo XX no dejarían de ser movilizaciones que terminarían en nuevas masacres como la rebelión de Jesús de Machaca en 1921 o la de Chayanta en 1928.
Las masacres obreras también tenían su marca de dramatismo como la matanza de mineros en Uncía en 1923, Catavi en 1942, la guerra del Chaco (1932-1935), la revolución de 1946, la de 1952, la de 1964, la matanza de San Juan en 1967, el golpe militar de Bánzer en 1971, la masacre de trabajadores fabriles y universitarios de noviembre de 1979, la marcha por la vida en 1986, la marcha por tierra y territorio de 1990, la masacre de Amayapampa y Capasirca de 1997, las guerras del agua (2000), la guerra del gas y la masacre de El Alto de 2003; ahora la masacre de Pando (2008).

Ya no son más
Los bolitas que desprecian al boliviano. Aún así la estigmatización que han sufrido y sufren, los condena y los debilita. Y nada es por casualidad. Sin embargo estos hombres de la República de Bolivia van recuperando la dignidad. Para ello confían en Evo, y a pesar de sus sufrimientos continúan. Mientras los prefectos opositores, son perfectos homicidas de indios pobres y que se arrodillan ante las poderosas empresas extranjeras.

Periodista

Posted Junio 12, 2009 by Daniel Roselli
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